Descripción
Visitar regiones y caseríos desconocidos, atravesar porciones territoriales que antes jamás vimos para ponernos en contacto con la vida de gentes no menos desconocidas que la pueblan, vencer las distancias que nos opone el medio físico para acercarnos al pensamiento de numerosos hombres y mujeres que nacieron en esa misma tierra, es, más que satisfacción de curiosidad turística, deber de patriotismo. Hacerlo así y no intimar con el ambiente moral de las poblaciones y de los pequeños vecindarios interioranos por conducto de su cocina, sería desaprovechar la oportunidad, sobre todo para el viajero que se precia de psicólogo.