Descripción
Han pasado dieciséis años desde que Ekai dejó atrás Villatuerta, pero hay lugares de los que uno nunca termina de marcharse.
A los diez años, Anner era su mejor amigo. Juntos corrían junto al río, construyeron una caseta bajo el puente y aprendieron que la oscuridad daba menos miedo cuando tenían una linterna amarilla y al otro cerca.
Hasta que llegó aquel invierno.
Ahora, con veintiséis años, Ekai regresa al pueblo en el que creció y descubre que algunas cosas apenas han cambiado. El portal sigue allí. El río continúa sonando. La vieja caseta todavía resiste bajo el puente. Y los recuerdos que creyó haber dejado atrás empiezan a regresar con ellos.