Descripción
En este poemario, el autor utiliza la figura del lúgano -un pequeño pájaro cantor similar al jilguero- como el símbolo central de la vida y una rotunda imagen de afirmación en el mundo. Rompiendo con la recurrente presencia del mirlo en sus publicaciones anteriores, Sarría construye sus versos en torno al concepto clásico de la vida como viaje, pero enfocada desde la madurez y la proximidad de su tramo final. La obra se sumerge en la contemplación de la naturaleza, el valor del recuerdo y el pasado, planteando una honda reflexión metafísica: si bien el viaje de la vida biológica está inexorablemente condenado a detenerse, la palabra escrita y la creación poética logran perdurar.