Descripción
Hubo mujeres que sostuvieron el mundo sin aparecer en los libros. Trabajaron la tierra, lavaron la ropa negra del carbón, trajeron hijos al mundo en cocinas encendidas y guardaron historias en los bolsillos del delantal. Sus nombres no quedaron escritos, pero dejaron una temperatura en la memoria. En Las que nunca fueron vistas, Marina Díez devuelve voz a esa genealogía silenciosa. Entre montañas que recuerdan y cenizas que fecundan, estos poemas trazan una restitución íntima: nombrar es alumbrar.
Porque lo que no se contó también sostiene la historia.