Descripción
DEL PRÓLOGO: Gracias a los sueños y los deseos, el autor se convierte en un pasajero del tiempo y la memoria: en su eterno viaje, más allá de la Ítaca de Homero o de Cavafis, recorre la piel de la Grecia clásica, pero continúa su marcha, en una espiral rabiosa que funde los instantes (...) Puestos a elegir, siempre es preferible mercadear en el ágora de Atenas a pelear por un taxi que nos lleve al monte Licabeto para contemplar desde allí una ciudad que ya no existe.