Descripción
Un abuelo amigo de Besteiro y encarcelado por el franquismo y unos padres que en el peor de los tiempos callaron sueños, tragaron rabias, escondieron lágrimas y se apretaron el cinturón en pos de que sus hijos crecieran sin conocer la humillación y el odio homicida son el fondo genealógico desde el que José Manuel Querol piensa el siempre escurridizo ser de España. El país del idioma del que es enamorado y experto filólogo, de los escritores que le entusiasman, de los paisajes mediterráneos sin los que no podría vivir, pero también de la cruz fascista de 46 metros de altura que ve todos los días mientras desayuna, de la corrupción sempiterna, de los buenos y los honrados siempre derrotados, del Madrid desnaturalizado al que ha visto convertirse en un feo y hostil parque temático neoliberal. Hay amor y odio en este libro con título de verso de Miguel Hernández, poeta españolísimo asesinado por la España eterna, una gavilla de textos de distinto tono en los que el autor va saltando también de lo íntimo a lo académico, de lo político a lo cultural, de lo cáustico a lo melancólico, y hasta de lo real a lo onírico. Los recuerdos del Madrid de los ochenta y su equívoca Movida o las reflexiones eruditas sobre los cantares de gesta, la literatura del Siglo de Oro o la larga vida del carlismo se alternan con fantasías de un banquete imposible con pintores y literatos de todos los tiempos, o con una carta a su hijo Gonzalo: otra España es tal vez imposible, viene a decirle, pero nunca hay que dejar de imaginársela.