Descripción
La vida evoluciona, qué duda cabe. Parte de una simiente para desarrollarse como dulce néctar del racimo de uvas o manzana podrida. A pesar de ello, en el putrefacto contexto el gusano nunca muere, en casos se transforma en bellas mariposas, en otros, tarántulas y mantis religiosas. Una comunidad insectívora inmersa en un frondoso bosque de moreras, cuya genética en el interior del capullo, mora deseosa, a la espera de evolucionar y romper el cascarón para atestar el golpe a la vida, en ocasiones ajena. Durante los años 50, había escasez de sugerentes racimos, la exquisitez era de los privilegiados. Para el resto era cuestión más aciaga, y la vida de Marga surgió en Barcelona, de uno de esos sedosos caparazones, aguzado por antecesores y homólogos, algunos de ellos polillas de mal oraje.