Descripción
? Fue en un cumpleaños, en el mío, cuando me di
cuenta de lo distante, lejano y remota que estaba mi
niñez, mi infancia. Antes, aunque en la intimidad y
confianza me lo tomaba como más festivo, ocurrente,
jovial, determinante, gracioso y divertido, ahora,
cada vez que me veo en el espejo, me pongo a reflexionar,
a deliberar, a cavilar, a discurrir, a rumiar, a
poner en movimiento la balanza del tiempo para
sopesar la mercancía. Cada persona, cada individuo,
tiene, goza y disfruta de sus particulares recuerdos
de la vida, de su existencia, anclados y fondeados
en lugares y emplazamientos imprecisos de la memoria.
Aunque muchas veces el tiempo se ocupa de
marchitar y secar los recuerdos, solo nos queda la
nostalgia y la melancolía de una distancia que solo
mitigan, calman y dulcifican los pensamientos.