Descripción
AÑO DEL SEÑOR DE 1710.
FRANCISCO CAMACHO EMPRENDIÓ UN PLAN.
TAN ABSURDO QUE, PARA QUE FUNCIONASE,
ERA FUNDAMENTAL QUE LE CREYESEN.
Resucitó para ello a Melétios, obispo griego con capacidad
para vigilar el cumplimiento de las leyes de la
Iglesia y poder para sancionar...
Una pequeña mueca como muestra de dolor fue su
única queja ante el corte del labio superior. Había
que hacerlo porque era una de las señas de identidad.
El remordimiento que sintió cuando le tonsuraron
hizo que pensase que el pecado había mordido con
toda su fuerza su carne débil.