Descripción
Jade helado tigre blanco, desde su propio título, es rotundamente erótico porque hace de la carne fricción, goce, conocimiento y trascendencia. En estos poemas, el deseo ni se describe ni se narra: se ejecuta, se performa, se encarna y se padece. Es atmósfera y fotograma de Wong Kar-wai: un tiempo emocional roto y no lineal; lo sensorial como argumento y estética; la omnipresencia del deseo no como clímax, sino como hábitat; un universo cerrado y onírico de símbolos repetidos (jade, lluvia, flores, sauces...); y un diálogo con un ?tú? instalado en la cercana lejanía de la habitación de al lado.