Descripción
Francisco Gallardo es un poeta poco frecuente: la mayor parte de su poesía, si me permiten la contradicción, no está escrita. Porque Francisco es un poeta de la intuición, dotado de una extremada sensibilidad para ver lo que los demás no vemos, posee esa especie de conciencia que permite a las cosas emerger -como diría el poeta escocés John Burnside-. Pero es un autor que, ante esa mirada sobre el mundo, tiende más a la reflexión y al silencio que a la palabra. Sería como un místico imperfecto -que es como define a los verdaderos poetas el polaco Adam Zagajewski-.