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Manual para el Mantenimiento y Operacion Sobre las Tuberias

Detalles

ISBN:9788412928389
Editorial:Bellisco
Año de edición:2026
Idioma:Español
Páginas:270

Manual para el Mantenimiento y Operacion Sobre las Tuberias

Bellisco · 2026 · 270 paginas

Descripción

La construcción de redes de abastecimiento de agua con tubos de fibrocemento tuvo en el siglo XX (años sesenta-setenta, principalmente) una gran implantación, derivada de los aspectos competitivos con otros tipos de tubos. Aspectos competitivos centrados en economía de material (tanto por sí mismo como por su versatilidad de dimensionamientos para instalaciones adaptadas a distintas presiones) y puesta en obra, que llevó a tal grado de uso que hoy es el día en que se cifra su existencia en las redes de abastecimiento en un elevado porcentaje (por ejemplo, en España la AEAS -Asociación Española de Abastecimientos de Agua-, informaba en el 2017-datos de 2016- de la presencia de este material en unos 40.000km de tuberías -un 20% del total-*- que, al margen de ser una cifra estimada en función de las aportaciones de datos que puede llegar a recibir esa entidad, se puede considerar que es viable seguir barajándola por cuanto el nivel de renovaciones de tuberías se puede considerar muy bajo en general, dada la inversión real que se lleva a cabo. Se estuvo trabajando con este material durante muchísimos años (hablamos en nuestro caso para el suministro de agua, pero también en otros tipos de servicios, así como en una multiplicidad de elementos constructivos, tanto en interiores de edificaciones como cubiertas exteriores que, hoy por hoy, se siguen situando en superficies globales muy extensas sin que se actúe sobre ellas) sin tener conciencia respecto a que el denominado ?fibrocemento? era peligroso para la salud (al menos en lo que respecta a la información que se tenía por parte de las autoridades sanitarias) por ser origen de una enfermedad profesional, crítica, que atacaba (y ataca) a los pulmones -Asbestosis- a través de la inhalación de polvo de asbesto (o amianto), usado en la fabricación de ese tipo de tubos. que afectaba (y puede seguir afectando si no se actúa debidamente) principalmente al personal de mantenimiento de redes, por la manipulación de los tubos en operaciones de rebajes y cortes que originan el desprendimiento al aire de ese polvo con las microfibras de ese material. No fue hasta el año 1999 cuando se generó esa conciencia global, con la Directiva de la Unión Europea 99/77/CE, que prohibió a partir del año 2005 en toda la Unión Europea ?la comercialización y utilización de todas las fibras de amianto y de los productos conteniéndolas?, pudiendo adelantar cada Estado miembro la fecha de aplicación. España, concretamente, incorporó las disposiciones de la regulación europea por O.M. del Ministerio de la Presidencia de 06 de julio de 2000, quedando finalmente regulado por O.M. de la entidad de 07 de diciembre de 2001, donde establecía la prohibición de utilizar amianto en la producción a partir del 15 de junio de 2002, y se podía seguir comercializando e instalando los productos fabricados antes de esa fecha, hasta el 15 de diciembre de 2002. Aquellos instalados antes de esa fecha podían mantenerse hasta el final de su vida útil, por lo que, hoy por hoy, tenemos que plantearnos que las redes actualmente existentes permanecerán en funcionamiento durante muchos años (-*-). Planteamiento que podría llegar a considerarse irresponsable respecto al riesgo para los operadores, pero que, lo más probable, fuese prefijado por factores económicos en relación a la consideración de eliminación total a corto/medio plazo, teniendo en cuenta que no existía ningún riesgo de salubridad por contacto del agua con su interior (ver anexo: Fibrocemento historial regulaciones), ya que aquel se genera con el cemento que envuelve las capas de fibras (durante todo el tiempo que el agua de consumo ha estado circulando por el interior de estas tuberías, ni una sola entidad de referencia a nivel mundial -la Organización Mundial de la Salud entre ellas- y local en sus continuos análisis, ha indicado que se haya producido problema alguno por ese contacto). (-*-) A nivel Europeo, vemos en la Directiva 2003/18/CE, que ?recomienda su sustituci